martes, 14 de marzo de 2017

Diario de viaje (5/8) Un viaje magnifico (Lucía)

Hola, al habla Lucía. Hoy os voy a contar lo que pasó el día 7

Una mañana nos levantamos fuimos a desayunar, nos vestimos y nos marchamos a pie a ver un cañón situado en el corazón de la vegetación. El agua hace como una piscina muy transparente y limpia que dan ganas de bañarse, nos pusimos el bañador y nos metimos en aquellas transparentes y tan limpias aguas, nosotros pensábamos que iba a ser un baño bastante relajante pero no fue tan relajante como nosotros pensábamos. Mientras estábamos nadando y hablando en el agua, vino un extraño bicho por debajo de mí y me puse a chillar porque me dio un susto. Estuvimos investigando mientras nos estábamos bañando y encontramos un extraño pulpo azul que se pegaba en las manos. Nos salimos del agua, nos vestimos y fuimos a dar un maravilloso viaje en canoa, nos adentramos en un tipo de bosque donde caían las ramas sobre nosotros mientras íbamos dando el paseo con la canoa. Era muy bonito porque todo estaba muy verde y las ramas con las hojas suaves te rozaban la cara y el viento te impulsaba la canoa, era una sensación muy bonita. Más tarde volvimos y dejamos las canoas y nos fuimos a comer a un restaurante muy bonito donde nos atendieron muy bien. Después de comer nos dimos un grande paseo para bajar la comida, estuvimos hablando de muchas cosas y más tarde nos fuimos al hotel a dormir porque estábamos agotados.

domingo, 5 de marzo de 2017

Un voyage de reve

Jour 1 nous arriver a Antanarivo
Jour 2 nous parteons a Ampefy
Jour 3 on va dans la direction de Tsiroamandidy
Jour 4 on va a bongolava
Jour 5 on va marcher et a canoë a Ankavandra
Jour 6 on va canoë-kayak


Dans notre valise il y a chemises, t-shirt, robes, chaussures, robes, chapeau, chaussures, sous vetements et pantalons



Nous allons voyager en avion, en  puse-puse du velo et en train


diario de viaje 4/8 El parque acuático muy natural (Lía)

                                            UN PARQUE ACUÁTICO MUY NATURAL


Al habla Lía, hoy os voy a contar lo que hicimos el sexto día. También os voy a resumir lo que hicimos ayer.
Ayer fuimos de caminata y a hacer canoeing a Ankavandra, estuvimos andando un buen trecho hasta que llegamos a un río en el que empezamos a ir en la canoa. Hoy seguimos estando en la canoa, porque vamos a viajar en canoa 4 días seguidos para llegar a Bekopaka. Total que como seguíamos en la canoa cuando nos despertamos nos pegamos un susto tremendo porque lo que creíamos que era nuestra cama se estaba moviendo río abajo. Cuando por fin nos despejamos del todo fuimos a coger las provisiones que teníamos para desayunar, cuando vimos lo que había, casi nos da un infarto, no quedaba nada. Y no había ningún animal que se lo hubiera podido comer, porque estábamos en medio de un río y nosotros cinco (Omar, Lucía, Javier, el guía y yo) éramos los únicos que estábamos en esas cinco canoas y la comida estaba en la canoa del guía que había estado despierto toda la noche.
Solo nos quedaba una opción y es que alguien de nosotros se había comido la comida. Creíamos que era el guía pero él nunca come mucho. El único que es capaz de comer todo eso es...
Nadie, nadie es capaz de comerse la comida de los cuatro días que íbamos a estar en la canoa.
Al final todos confesamos y admitimos que lo habíamos comido entre todos, pero y la comida del guía, nadie se la había comido. Descubrimos que estaba escondida en la canoa de Lucía, ella no sabía porque estaba ahí. Después de todas las aclaraciones nos comimos todos un poco de la comida del guía y nos centramos en el viaje. Llegamos a un sitio en el que hacía un poco más de frío, pero se podía aguantar. El guía nos advirtió algo en una lengua muy extraña, era la primera vez que nos dirigía la palabra, creo. Nosotros no entendimos lo que nos había dicho hasta que llegaos a unos rápidos. Nos había dicho que nos agarráramos muy bien porque venían unos rápidos. Eran tan largos y daban tantas vueltas, que Lucía y yo nos agarramos de la mano y nos caímos al agua. Cuando por fin acabaron Lucía y yo subimos a las canoas y el guía nos curó las heridas que nos habíamos hecho con el rozamiento de las rocas. Nos dimos cuenta de que los chicos no estaban en sus canoas y les vimos en la orilla del río subiendo otra vez hasta los rápidos, se tiraron de nuevo y como en verdad a todos nos habían encantado nos quedamos allí a comer y a seguir tirándonos por los rápidos hasta que se nos hizo de noche. Nos subimos en las barcas y seguimos nuestro viaje. Empezamos a contarnos muchas historias de miedo en las barcas y nos lo pasamos muy bien, pero como estábamos muy cansados nos metimos muy rápido en los sacos y nos echamos a dormir como unas marmotas

viernes, 3 de marzo de 2017

CONTAMOS KILÓMETROS


Hola chicos, hemos compartido esta entrada con vosotros porque queríamos saber cuántos kilómetros híbamos a recorrer en nuestro viaje a Madagascar, y esto es lo que nos a salido, que quede claro que es una aproximación porque no son los kilómetros exactos.

Hoja de Excel 

Hemos elegido estos medios de transporte porque respetan el medio ambiente.
El tren es un tren eléctrico que no contamina.
El avión tiene un combustible bio que no contamina mucho
Y la bicicleta la hemos elegido porque no contamina nada

¿Qué ropa llevamos?

jueves, 2 de marzo de 2017

Colaborando desde casa

                                                               RELIGIÓN :

Hola chicos hoy hemos pensado que os vamos a presentar una ONG con la que vamos a colaborar en nuestro viaje.
La organización con la que colaboraremos es SED.
¿Qué es?
Es una organización No Gubernamental para el desarrollo , sin ánimo de lucro y de ámbito estatal.
Depende del colegio maristas.
La página web  www.sed-ongd.org/proyectos-en-Madagascar
También colaboramos con Manos Unidas
Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo.
Blog Manos Unidas      http://www.manosunidas.org/etiquetas/madagascar

sábado, 25 de febrero de 2017

Diario de viaje (3/8) Una repentina caída (Lía)

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                                                           UNA REPENTINA CAIDA


Al habla Lía. Hoy os voy a hablar de nuestro cuarto día en Madagascar.
Para empezar ayer llegamos muy pronto a casa, imagino que Lucía ya os lo habrá contado, fue súper divertido aunque creo que hubo algunos rasguños en la ropa y la tuvimos que tirar, pero en fin, hoy es hoy o sea que a lo que íbamos. Nos levantamos muy pronto todos, perdón todos menos Omar, no se despertó hasta que no nos pusimos a hacer el desayuno, porque como el día anterior no nos gustó mucho el desayuno pues decidimos hacer nuestro propio desayuno con las sobras del avión.
Hicimos unas crepes con nocilla y unos vasos de leche con cola cao, después nos montamos de nuevo en esa especie de coche arrastrado por el guía y llegamos a un sitio precioso, un sitio que yo sabía que nunca iba a olvidar, todos nos miramos a los ojos los unos a los otros y supimos que había sido muy buena idea visitar Madagascar. Le preguntamos a nuestra guía que cómo se llamaba este lugar tan espectacular, él nos dijo que eran los árboles de Bongolava, y que íbamos a pasar todo el día ahí. A nosotros nos pareció una gran idea y nos fuimos a dar un paseo mientras el guía sacaba los sándwiches que habíamos preparado en el desayuno. Vimos un árbol que era mucho más alto que los demás y eso que los demás también eran enormes, por lo menos medirían 27 metros cada uno, si si no estoy exagerando, 27 metros. Total que a los chicos no se les ocurrió otra cosa que escalarlos. A nosotras eso nos parecía una auténtica locura, no creíamos lo que estábamos viendo en tan solo cinco minutos ya habían escalado casi la mitad del árbol, cuando por fin estaban bajando, Javi se resbaló y se calló, por lo menos solo estaba a uno o dos metros sobre el suelo, porque si no se habría matado. Después de eso decidimos no volver a hacer eso y volvimos con el guía para comer, cuando comimos nos fuimos de ahí y volvimos a casa. Hicimos unas cuantas fotos, pero a Lucía se le ocurrió editarlas, pero como es una cámara muy antigua y muy difícil de manejar, sin darse cuenta borró todas las fotos. Todos la reñimos e hicimos un pacto para no volverla a dejar tocar la cámara, y que la íbamos a regalar su propia cámara para que borrara solo las fotos de su cámara y no nos quedáramos sin ningún recuerdo que enseñar a nuestros padres.

Bueno os envío besos desde Madagascar, porque estoy tan cansada, que creo que me voy a quedar dormida encima del ordenador, bueno hasta la próxima entrada del blog. XOX